Uña Y Carne

Las dos Duquesas se habían vuelto íntimas amigas y cada vez qe ue una tenía un problema, llamaba a la otra para que le aconsejara. Al fin y al cabo las dos habían pasado por la misma situación, ambas era mujeres que no eran de familia real y se habían casado con Príncipes. Las dos tenían mucho en común y eran el mejor apoyo de la otra. Definitivamente Meghan encontró un gran refugio cuando empezó a llevarse bien con Catalina.
Un Camino Duro

Y es que la entrada de Meghan en la Familia Real no había sido nada fácil. Venir de una familia humilde siendo una persona normal y corriente y despertarse un día como Princesa de Inglaterra fue realmente estresante. Un cambio de vida muy grande en el que debías dejar atrás todo lo demás para dedicarte en exclusiva a tus deberes institucionales. Todo ello bajo la atenta mirada del mundo entero para ver si vales o si te equivocas y juzgando absolutamente todo lo que haces.